La gestión de la propiedad industrial, la modernización administrativa y el respaldo a la innovación constituyen tres ejes para examinar su gestión al frente de ONAPI
Por Francisco Ml. Ortega
La trayectoria de un servidor público debe examinarse más allá de los cargos que ha ocupado. Su experiencia profesional, sus responsabilidades políticas y, especialmente, los resultados de su gestión permiten comprender el alcance de su participación en la administración del Estado.
El doctor Salvador Ramos, actual director general de la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI), ha desarrollado una carrera vinculada al derecho, la docencia universitaria, la administración electoral y la actividad política.
Abogado de formación, ha ejercido la docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde ocupó el decanato de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. También fue juez titular de la Junta Central Electoral y secretario nacional electoral del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
En agosto de 2020 fue designado director general de ONAPI, institución responsable de administrar y proteger los derechos de propiedad industrial en la República Dominicana.
Su llegada a esta dependencia representó una transición desde responsabilidades académicas, jurídicas y político-electorales hacia un ámbito de gestión pública estrechamente relacionado con la actividad empresarial, la innovación y la protección de las creaciones industriales.
Modernización y resultados institucionales
Uno de los aspectos relevantes de la gestión de Ramos ha sido la ampliación de los servicios digitales de ONAPI, particularmente mediante la plataforma E-SERPI, que permite realizar trámites relacionados con marcas, nombres comerciales y otras modalidades de propiedad industrial.
La incorporación de nuevos procedimientos electrónicos representa un avance en la accesibilidad de los servicios y en la reducción de gestiones presenciales, aunque su impacto debe medirse continuamente mediante los tiempos de respuesta y la satisfacción de los usuarios.
En su rendición de cuentas correspondiente al período 2024-2025, ONAPI informó una reducción del 90 % de los casos pendientes de fallo en su Consultoría Jurídica, resultado asociado a la gestión de apelaciones y a la emisión de 174 resoluciones en 25 sesiones del Cuerpo de Asesores.
Otro aspecto significativo ha sido la protección de productos nacionales. Durante esta administración se informó del registro internacional de la denominación de origen Larimar Barahona, que obtuvo protección en 28 países mediante el sistema administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
Este resultado tiene importancia para la identidad comercial del país y para los productores vinculados a una piedra semipreciosa estrechamente asociada con la República Dominicana.
La institución también ha desarrollado iniciativas de formación, acuerdos con universidades y programas de acercamiento a jóvenes y emprendedores. En agosto de 2026 participó en un taller regional organizado junto a la OMPI y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, orientado a fortalecer las capacidades relacionadas con la propiedad intelectual y el desarrollo.
Una gestión que debe medirse por sus resultados
Los avances comunicados por ONAPI constituyen elementos concretos para examinar la administración encabezada por Salvador Ramos. Sin embargo, la modernización institucional no debe limitarse a la incorporación de plataformas tecnológicas o al incremento de solicitudes.
Su verdadero alcance también depende de la rapidez de los procedimientos, la seguridad jurídica, la transparencia administrativa y la facilidad con que los pequeños emprendedores puedan proteger sus marcas, productos e invenciones.
En ese sentido, uno de los desafíos permanentes de ONAPI consiste en lograr que la propiedad industrial deje de percibirse como un asunto reservado a grandes empresas y se convierta en una herramienta accesible para quienes emprenden, producen e innovan.
La trayectoria de Salvador Ramos permite identificar distintas etapas de participación en la vida pública dominicana. Su paso por la academia, la administración electoral y la política forma parte de sus antecedentes; su gestión en ONAPI, en cambio, ofrece resultados institucionales que pueden ser examinados mediante indicadores y rendiciones de cuentas.
La continuidad de los avances, la calidad del servicio y los beneficios para los usuarios serán elementos fundamentales para evaluar el alcance de esta administración.
A lo largo de su trayectoria profesional, Salvador Ramos ha construido una hoja de servicios vinculada al derecho, la academia, la administración electoral y la función pública. Su desempeño debe examinarse desde la transparencia, el respeto a los principios éticos y la responsabilidad institucional, valores que trascienden las simpatías políticas y las apreciaciones personales.
Su gestión al frente de ONAPI ofrece resultados que permiten analizar su contribución al fortalecimiento de la propiedad industrial en la República Dominicana. La continuidad de esos avances, la calidad de los servicios y la confianza de los ciudadanos serán fundamentales para valorar su legado institucional. Una trayectoria no se defiende con elogios; se respalda con hechos, transparencia y resultados verificables.

