DONALD TRUMP: “EL PEOR SER HUMANO DEL MUNDO”.
Por Melvin Matthews.
El titulo recoge la opinión del estadounidense Mark Ruffalo, considerado por la crítica entre los actores más grandes del mundo. La expresó recientemente en la gala Globos de Oro (Golden Globe Awards), donde se presentó portando un broche con la leyenda: “Be Good”, en homenaje póstumo a Renee Nicole Good, la pacífica ciudadana americana que le gustaba cantar y escribir poesías, oriunda de Colorado Spring y madre de tres hijos, quien en enero cayó asesinada en una calle de Minnesota durante una redada de los agentes del ICE, el temible cuerpo de seguridad del servicio de migración y adunas de Estados Unidos.
“Tenemos literalmente tropas de asalto que van por ahí aterrorizando a la gente”, dijo Ruffalo al ser entrevistado por periodistas. “Tenemos un presidente que dice que las leyes Internacionales no se aplican a él y que sólo confía en su moralidad, pero él no tiene moral. Ese hombre es el peor ser humano del mundo”, concluyó el ganador de cuatro premios Oscar al Mejor Actor de Reparto por sus actuaciones en The Kids are All Right (Los chicos están bien, (2011), Foxcatcher (2015), Spotlight (En primera plana, 2016) y Poor Things (Pobres Criaturas).
Aunque el sentir de Ruffalo pudiera parecer exagerado, sin embargo, una amplia mayoría de ciudadanos dentro y fuera de la Unión Americana evalúa muy negativamente a Trump, tanto su gestión en el segundo mandato como el 47 presidente como su ideología de acendrado autoritarismo nacionalista. Encuestas de medios independientes muestran que la administración enfrenta niveles críticos de desaprobación en la economía y el inicio de la guerra contra Irán, influenciado por el belicismo israelí en el Medio Oriente.
No obstante, a poco más de un año de asumir el despacho oval de la Casa Blanca, la administración Trump ha consolidado el control del aparato federal amparándose en un Congreso mayoritariamente republicano de escasa vocación independiente.
Su forma de gobierno tipo empresarial se caracteriza por el uso intenso de la autoridad ejecutiva y una radicalización extremista de la agenda nacionalista, particularmente en términos del uso de la fuerza en la deportación de indocumentados o sospechosos de residir ilegalmente en Norteamérica, tema que causó la muerte de Good, la inspiración de Ruffalo.
Concomitante a la guerra que despliega junto a Netanyahu en Irán, la política exterior de Trump se ha destacado por un lenguaje procaz e insultante contra el liderazgo europeo, de ruptura con la mayoría de sus aliados del viejo continente, de ataques a la postura pacifista del Papa Leon XIV y contra Giorgia Meloni, la primera ministra de Italia y política de la extrema derecha italiana aliada de Trump.
Sin embargo, un paso acertado del hombre fuerte de la Casa Blanca, pese a las controversias que ha suscitado, fue la operación militar ejecutada el 3 de enero por tropas de Estados Unidos sobre Caracas que culminó con la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, llevado a Nueva York acusado, junto a su esposa Cilia Flores, de terrorismo y narcotráfico y recluidos en una prisión de máxima seguridad en el condado de Brooklyn.
El caso Maduro generó un vacío de poder en Venezuela que ha sido cubierto por Delcy Rodríguez la otrora vicepresidenta chavista del dictador capturado, ahora en funciones de jefa títere del Estado venezolano al servicio de Trump, que ha dejado al descubierto la naturaleza de la operación militar sobre territorio bolivariano: control del petróleo y cero democracia en Venezuela.
Al parecer, Ruffalo, 59 años, diagnosticado con un meningioma cerebral, un tumor benigno que se origina en las membranas que cubren el cerebro, tiene razón al juzgar a Trump, el cuadragésimo séptimo presidente de Estados Unidos, hasta ahora la nación más poderosa del globo.


