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Cuadro electoral en RD hacia 2024 luce definiéndose, escribe Juan Manuel García, periodista.

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Por Juan Manuel Garcia

Con la última jugada de Danilo Medina y su Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para seleccionar la figura que junto a él encabezará la pugna de su agrupación, como primer impulso, en el proceso que deberá culminar en 2024, afloran aristas que permitirían un análisis basado más en lo firme.

Se hace preciso señalar que para toda proyección hacia las elecciones generales del 2024 hay que establecer un marco referencial que, podría hacerse abstracto, para algunos incautos ante la idiosincrasia de la política partidista dominicana. Una idiosincrasia que se nutre tradicionalmente, de peripecias y argucias.

En el proceso puesto en marcha hacia los comicios generales y presidenciales del 2024, el marco perfecto podría ser la ya profundizada y acre, pero no total, lucha desatada contra la corrupción administrativa del Estado, mirando parcialmente hacia el pasado, que se desarrolla en las instancias de las instituciones judiciales del país. Y hasta con alcance en instancias judiciales del exterior, como ejemplo, los juicios que se siguen a imputados dominicanos en Estados Unidos, siendo algunas figuras públicas importantes, como líderes políticos y miembros del Poder Legislativo dominicano.

El escenario de la lucha contra la corrupción en la actualidad fue puesto en marcha acelerada por la designación de las instancias superiores de la Procuraduría General de la República, envolviendo a fiscales y a la misma cabeza de ese importante aparato. Y desde que estas designaciones quisieron santificarlas con la declaratoria de que constituirían “una justicia independiente”.

Como todo en la sociedad es político, siendo el hombre un animal político, las instancias judiciales no pueden escapar a esa naturaleza. Son niveles compuestos por hombres y mujeres, incluyendo a éstas en la misma categoría que los hombres, como les gusta a ellas: son también animales políticos.

En ese marco es que se insertan los ejes protagónicos del proceso político partidista actual, porque es innegable que todos los elementos vienen legitimados. El presidente de la República, Luis Abinader, cabeza y representante del Poder Ejecutivo, es quien designa a procuradores y fiscales, a quienes signa como independientes, para su beneficio en el contexto que analizamos.

Porque en ese marco es que se cuecen las habas. Oposición enganchada en el amplio espectro judicial y de combate a la corrupción en el que empieza a tejer alianzas. La reelección que ya se busca, no tendrá el panorama despejado. Tendrá que estrellarse contra las maniobras de que son capaces los herederos de Juan Bosch, con larga experiencia en el manejo del Poder.

En el pasado reciente, Danilo Medina, presidente de un PLD que ha arrastrado la República a un atolladero de lucha contra la corrupción que llena hoy muchas carpetas de la PGR ¿estará pensando en sobrevivir a ese ciclón batatero, todavía inconcluso?

Parece que sí. Las muestras que hasta ahora ha dado Medina hacen evidente que el hombre y su grupo no se dan por vencidos. No están muertos, ni inutilizados, pese a las descargas de misiles soportados por él, y sus adláteres políticos, incluidos sus propios familiares.

Fue en la noche del 6 de agosto del 2008, cuando Danilo Medina, se reintegró al máximo organismo de dirección del PLD, tras su denuncia de que había sido aplastado por el gobierno de Leonel Fernández, para arrebatarle la candidatura presidencial en la convención de ese grupo en el 2006. Medina no asistía al convivio del Comité Político del PLD, desde el 6 de mayo del 2007, cuando se escogió al presidente Leonel Fernández como candidato del PLD. Medina, eso sí, expondría de inmediato a su retorno, su clásico estilo taimado, aparentemente inofensivo, pero demostradamente ofensivo y logrero.

Con el ilegítimo evento para escoger una figura que centralizara los esfuerzos del PLD, y sirva de coraza al impune grupo de Medina y a Medina mismo, éste ha dado muestras, nueva vez, de que es un instrumentador político hábil. El primero que conoce eso es Leonel Fernández, y es su ventaja. Abel Martínez, fue el escogido. Pero también sus nexos y afinidades confesas con Leonel Fernández.

En el proceso de lucha electorera, Medina y Fernández ya están menos separados. Leonel todavía se pregunta qué fue lo que hizo para que no le dejaran ganar la convención en la que se reveló como adversario de un Medina que todavía le estruja en la cara que él sabe perder y ganar, pero que a él nunca le han regalado nada.

La historia del partidismo político actual involucra a muchos actores de lo judicial, en escenarios en que se confunde la acción de uno con el otro, en sus roles.

Es el caso de la hoy Procuradora Adjunta Yeni Berenice Reynoso, por sólo citar esa arista. Fue la entonces fiscal Yeni Berenice Reynoso, la que dispuso el archivo definitivo de la querella por corrupción, interpuesta contra el expresidente Leonel Fernández y la Fundación Global, en el caso llevado a los tribunales por el abogado, también ex fiscal, el dirigente político Guillermo Moreno.

¿No fue la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reinoso, quien aseguró que “el caso de Víctor Díaz Rúa, ex ministro de Obras Públicas y jefe financiero del PLD, era un caso que debía llegar hasta las últimas consecuencias”? ¿Y que el apego a su convicción la hizo rodar por todas las instancias, hasta llegar al mismo Tribunal Constitucional que dictó sentencia a su favor dándole la razón?

En ese mundo en que se entrecruzan los roles, ¿no fue la entonces jueza de la Suprema, Miriam Germán, quien presidía la Segunda Sala, la que emitió un voto disidente, con el que se alejó de la acusación contra el presidente Fernández, y de la fiscal Yeni Berenice Reynoso, argumentando que ésta no hizo la revisión necesaria antes de decidir archivar el expediente?

La jueza Germán completó aquel argumento disidente, aclarando que, por la naturaleza del asunto, a sus opiniones le podían dar un matiz de posición política que, dijo no tenía, y por ello, manifestó que no ha hacía pronunciamiento alguno de culpabilidad; que mal podría hacerlo, frente a alguien en estado de inocencia (Leonel), y una investigación a la que no se le puede señalar como profunda y abarcadora de diferentes hipótesis. “Puede que la querella tenga debilidades, y de hecho, aprecio que tiene algunas y no pequeñas, pero la investigación debió considerar todos los aspectos, interrogar, auditar, inquirir, aunque a la postre esta investigación se saldará a favor del ciudadano procesado, pero que se trate y sea fruto de una investigación objetiva, minuciosa, cabal y coherente, que podría llevar o no al archivo, pero con una impecable ruta procesal que no diera lugar a cuestionamientos serios”. Todo eso, pese a ser posición disidente, sólo favoreció a Leonel Fernández.

No debe olvidarse que Danilo Medina ha sido siempre un armador político. Lo ha sido desde que se fundó el PLD. Y lo fue cuando ese partido desde el gobierno inventó la genialidad perversa de corrupción política desde el Poder, que se denominó PEME. Y puesta en marcha sin ley ni orden, desafuero que le era posible al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), porque era (¿sigue siendo?) un partido de cuadros.

Tal vez, algunos olviden que la Fuerza del Pueblo estableció pactos anónimos con los que respaldó al PRM, en una alianza de ocasión. Danilo no estaba de por medio, y no dejaba de estarlo.

Los tiempos actuales, sin embargo, con una historia que gira con cambios, ya no tan inadvertidos, hace que se gobierne en medio de sobresaltos para los gobernantes y numerosos motivos para incertidumbres de los gobernados.

El PLD es una prueba contundente que permite colegir la existencia de dos fuerzas políticas reorganizadas para su fortalecimiento en la oposición, tras la resaca de la derrota. Hasta ahora, operan como fuerzas individuales, siendo los mismos protagonistas de las disidencias, pleitos y divisiones, nada impide a la luz de la historia política nacional, que esa oposición fraccionada se amarre con pactos y alianzas en el proceso, para enfrentar a los gobernantes actuales y sus propósitos, ya abiertamente impulsados de imponer la fatídica reelección presidencial.

En eso han dado señales de empezar con rapidez. PLD y FP ¿podrían juntarse buscando, y ser opción para que su gente se trepe al gobierno, de nuevo?

El PLD lo demuestra en la rapidez de su restauración como fuerza política. Tienen estructura y recursos humanos. Todos en su entorno reconocen que los peledeístas disponen de recursos financieros, acumulados durante varios lustros de ejercicio gubernamental. El PLD con su nuevo presidente Danilo Medina no es que esté tan deteriorado. Pelearon y obtuvieron la posición de segunda fuerza. ¿En cuál escenario?

Pues, en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Un organismo constituido por animales políticos de pies a cabeza. Todo lo que allí se debate y decide es con un fin político en el que los partidos son determinantes. Los miembros del CNM son Luis Abinader, voz confesa por el propósito de la reelección presidencial, quien preside; los presidentes del Senado, Eduardo Estrella y de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco (ambos figuras decisorias o aliadas, en el Partido Revolucionario Moderno -PRM); el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, un cuadro del PLD de Danilo Medina, y la procuradora General de la República, Miriam Germán Brito, designada independiente del Poder Ejecutivo que ejerce Luis Abinader.

Otros originados en la actividad política son el senador por la provincia Hermanas Mirabal, Bautista Rojas Gómez, hombre de Leonel Fernández y el PLD; el diputado Víctor Fadul, también del PLD de Danilo Medina, y la juez de la Suprema Corte de Justicia, Magda Nancy Salcedo Fernández. Esta última fue designada jueza por la Suprema Corte de Justicia. ¿Quién preside esa Suprema, o es, un danilista?

La FP no tiene como esconder que también dispone de similares recursos a los que se les conceden a los del PLD. Leonel Fernández fue el más lucrado con esos lustros de gobierno de que se habla. La FP (Fuerza del Pueblo) tiene como jefe, líder o lo que sea, organizando sus estructuras a quien hasta hace unos días lidereó al PLD. Lo conoce bien. Ahí están sus mejores compañeros de lucha. Tanto el PLD como la FP proclaman que su mentor ideológico es Juan Bosch, aunque inadvertidamente dejan de lado su figura con insistencia, en las promociones grupales. Ahí, entonces, no hay espacio para inventos.

Cuando se califica en esos términos a la FP no es que se quiera ser discriminatorio e injustos con esa agrupación, ya que son ellos mismos quienes dicen ufanos que se están nutriendo de las tripas del PLD, como grupo, y en un intento por repartirse también las áreas de la Justicia y el Congreso Nacional, entre otras instituciones que se legitiman en el Estado.

Un botón de muestra: Un grupo de 250 fiscales intimaron hace poco, al Consejo del Ministerio Público, exigiendo que en menos de quince días se cumpliera con ellos la Ley Orgánica que debe de protegerlos.

¿Qué esconde esa acción de puro corte político, que no sea el propósito de crear un tumulto en área tan sensible para las actuales autoridades del gobierno de Luis Abinader y el PRM?

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que pregona estar renovado parece querer demostrarlo. Incipientes acciones políticas que impulsa el PLD en distintos niveles podrían sorprender al gobierno y sus pretensiones, fuera de base.

Ahora, en base a los restos de las instituciones del sistema, los peledeístas pretenden golpear a Abinader y sus aprestos reeleccionistas.

Gran parte de estos fiscales reclamantes que se señala, son fácilmente identificados con el PLD, pero mantenidos en ejercicio de funciones en el nuevo gobierno. Ellos van dirigidos directamente contra la doctora Miriam Germán Brito, procuradora General de la República y sus asistentes principales, en primer término, la activa Yenni Berenice y Wilson Camacho. Contra ellos tenía que ser.

Es el propio ex presidente de la República, Danilo Medina, escogido para comandar al PLD, quien se ha lanzado a defender la que dice es integridad y honra de por lo menos 10 exfuncionarios de su gobierno y parientes colocados en el banquillo de los sospechosos por corrupción por quienes comandan la resonante Operación Anti Pulpo, desde la Procuraduría Especializada de Persecución de la corrupción Administrativa (Pepca).

Y Danilo Medina está sacando músculo para lo que sea. Con ese sigilo atrevido con que se mueve.

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