
Listín Diario ha puesto sobre el tapete un reportaje que sintetiza el mal desempeño del Congreso Nacional, conformado por el Senado y la Cámara de Diputados, órganos en los cuales “las faltas no impiden que los legisladores reciban sus salarios completos”, junto a enormes privilegios, donde la inasistencia y la baja productividad legislativa se presentan como los agravios comunes de los legisladores.
El diario ilustra la publicación con cinco gráficas relativas a la mayor cantidad de excusas y ausencias en ambos cuerpos legislativos, representantes con menor cantidad de leyes y resoluciones depositadas y aquellos con más leyes y resoluciones aprobadas.
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El primer grupo lo conforman 19 miembros de la Cámara Baja, entre quienes sobresale Carlixta Carolina, con 27 inasistencias; a la cabeza de los depositantes de más leyes y resoluciones figuran Elías Wessin y Mélido Mercedes, ambos con 10 leyes, de un grupo de 9 representantes.
Del lado contrario aparecen diputados con menor cantidad de leyes y resoluciones, 22 representantes, de ellos Miguel Bogaert y Sergio Moya, ambos con uno, y el resto cero iniciativas, incluyendo a Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara.
Mientras tanto, las inasistencias en el Senado están encabezas por el Senador de La Vega, Rogelio Genao, 45 hasta ahora, de un grupo de 13 senadores; los que depositaron en la Cámara Alta menos leyes y resoluciones son 19 miembros, Guillermo Lama y Carlos Gómez con 2 cada uno, cinco legisladores con un proyecto presentado; otros 9 depositaron dos resoluciones cada uno.
A pesar de que Listín Diario describe la improductividad legislativa de senadores y diputados durante el periodo 2024-2028, comparado con los altos estipendios que devengan junto a sus indefendibles privilegios, creo que no abordó el mal de fondo que aqueja al Congreso Nacional, que consiste en la pérdida de la independencia que le acuerda la Constitución en el artículo 4 y la facultad de legislar y fiscalizar al Poder Ejecutivo en representación del pueblo (Art.93).
El actual Congreso, de mayoría abrumadoramente perremeista desde el 2020, ha sido renuente a aprobar el Código Penal contentivo de las causales que reglamentarían el aborto, herencia de la pasada administración, para evitar la confrontación con el poder clerical. Asimismo, desdeñan la aprobación de un nuevo Código Civil y una serie de anteproyectos y resoluciones de alto interés social.
En lugar de la independencia legislativa, la bancada del Gobierno actúa como marioneta del presidente Abinader; hace más de cinco años que no se produce una crítica, confrontación o disenso entre cualquiera de las ramas congresual contra el Poder Ejecutivo, excepto los señalamientos de la oposición. Los presidentes de ambas cámaras, primero Eduardo Estrella y ahora Ricardo de los Santos, igualmente Pacheco, actúan como si fueran dóciles funcionarios del Jefe del Estado.