Al presidente Luis Abinader la nación lo ha visto rezar incesantemente desde que asumió el cargo hace poco más de seis años, lapso durante el cual no pierde la oportunidad de manifestar públicamente su vocación cristiana católica, cargada de respeto profundo para todas las confesiones religiosas de la sociedad
LA ORACIÓN COMO INSTRUMENTO DE GOBERNANZA
Por Melvin Matthews
(mackenlymatthew.abogado@prensadehoy.com.do)
Al presidente Luis Abinader la nación lo ha visto rezar incesantemente desde que asumió el cargo hace poco más de seis años, lapso durante el cual no pierde la oportunidad de manifestar públicamente su vocación cristiana católica, cargada de respeto profundo para todas las confesiones religiosas de la sociedad
Ya el país se ha habituado a verlo acompañado de la primera dama Raquel Arbaje, rezando y recibiendo la pareja el cuerpo y la sangre de Cristo en distintas celebraciones eucarísticas, una vocación que los distingue abiertamente de los gobernantes que le han precedido en la conducción del país.
Ahora, el mandatario acaba de celebrar un inusual acto de fe en el Salón de las Cariátides. Presidió, junto a Monseñor Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, y al Reverendo Julio Morales, de las iglesias evangélicas CODUE, un momento de oración nacional en el Palacio Nacional, denominado “Ora y Acciona RD”, cuyo telón de fondo se desveló la víspera del simulacro nacional contra un posible terremoto.
El encuentro representó un hito de unidad ecuménica en el espacio público. Al sentar juntos a un representante del Concilio de las Asambleas de Dios, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) y la Iglesia Católica, la convocatoria de Abinader buscó enviar una señal de paz, inclusión y respeto mutuo hacia los diferentes credos que conviven en la sociedad dominicana.
Esto es importante, porque desde la perspectiva de las ciencias políticas, la sociología y la historia, la oración puede interpretarse como un instrumento para la gobernabilidad. No obstante, su uso y efectividad no dependen de una intervención mística directa, sino del impacto cultural, simbólico y social que genera en la relación entre los gobernantes y los gobernados.
Los elementos que convierten la oración religiosa en un factor importante de gobernabilidad son, primero, la legitimación simbólica de la autoridad; segundo, su capacidad de mitigar y cohesionar frente a crisis de la naturaleza, económicas o de cualquier índole; y, tercero, operan como un canal de mediación con actores clave.
En países con una profunda tradición cristiana, estilo República Dominicana, la oración apela a valores universales compartidos. Un gobernante que habitualmente ora transmite humildad, sensibilidad y temor a una autoridad divina, lo cual tiende a reducir el rechazo proveniente de sectores conservadores y consolida la confianza ciudadana.
Eventos como la jornada “Ora y Acciona RD” buscan unificar el tejido social bajo un propósito común. Al invocar la protección de Dios como preparación psicológica ante desastres naturales (terremotos, huracanes, plagas) o ante problemas nacionales, el gobierno disipa tensiones políticas y fomenta el sentido de solidaridad colectiva que induce a manejar mejor determinadas alternativas.
Las iglesias, tanto la católica como las evangélicas, son instituciones de altísima credibilidad y alcance comunitario en nuestro país. Utilizar la oración como punto de encuentro permite al presidente Abinader tejer alianzas con estos líderes religiosos, quienes a menudo actúan como amortiguadores sociales y pacificadores de los barrios.
Actualmente, en América Latina rezan los mandatarios Nayib Bukele, de El Salvador, Jair Bolsonaro, ex presidente de Brasil, Nicolás Maduro, el ex dictador izquierdista de Venezuela preso en Nueva York, y el mexicano Andrés Manuel López Obrador durante su gobierno.
En resumen, la oración en la esfera pública funciona como un dinamizador de la gobernabilidad subjetiva, apelando a la fe para estabilizar el ánimo nacional. Ventaja para Abinader frente a sus predecesores.




