LA INFORMALIDAD LABORAL, EL RETO DE SANZ LOVATON
Por Melvin Matthews.
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo (Yayo) Sanz Lovatón, ha identificado la informalidad laboral y empresarial como fenómenos persistentes del mercado nacional, cuya solución requiere prioridad estratégica, inaplazable para la política económica del presidente Luis Abinader.
La conclusión surge del “Análisis de la Informalidad en la República Dominicana; aproximación a un fenómeno complejo”, investigación autoría de la dirección económica del MICM, según el cual, más de la mitad de la fuerza laboral dominicana (54.8%) trabaja en condiciones de informalidad; es decir, se encuentra fuera del marco legal del mercado laboral, sin contratos de trabajo, limitada protección social y menor acceso a oportunidades de crecimiento productivo.
Esta informalidad se concentra en el comercio, servicios, construcción y agricultura, y afecta gravemente a mujeres y microempresas, particularmente en el trabajo doméstico.
El estudio cita que, durante décadas, el debate sobre el mercado laboral en América Latina se concentra principalmente en el desempleo; sin embargo, en muchas economías el problema central no es la falta de empleo, sino la calidad del empleo que genera. En dominicana esta problemática se expresa en la informalidad laboral y empresarial.
Pero, ¿qué es un empleo de calidad? Es aquel que ofrece condiciones dignas, incluyendo salarios justos, seguridad laboral, protección social, igualdad de trato y oportunidades de desarrollo profesional. Según el Adecco Institute, “va más allá del trabajo digno al fomentar la productividad, la motivación y la conciliación entre la vida familiar y laboral”.
El comportamiento nacional del mercado laboral presenta una característica particular dentro del contexto latinoamericano, ya que el país ha mostrado una notable capacidad para absorber el crecimiento de la población activa, la que aumentó, entre 2015 y 2024, en 825,000 personas, mientras la cantidad de ocupados creció en cerca de 856,000, una evidencia de que el mercado laboral fue capaz de incorporar a los nuevos participantes de nuevo ingreso.
No obstante, la indicada capacidad de absorción no estuvo acompañada de la reducción significativa de la informalidad, la cual se comporta de manera estable, entre el 55 y 57% del empleo total, muestra de que se trata de un fenómeno estructural y persistente en la economía dominicana, que concita la preocupación de las nuevas autoridades del MICM. Actualmente, existen alrededor de 2.7 a 2.8 millones de trabajadores informales en el país, una escalofriante cifra del organismo.
Economía de subsistencia, típica del desarrollo, baja productividad, micro emprendimiento y trabajadores iletrados. Son, vendedores ambulantes, pequeños comerciantes, trabajadores agrícolas y microempresas familiares.
Informalidad romántica, con potencial productivo bloqueado, pues la integran empresas capaces de crecer, pero evitan los costos regulatorios elevados y tramites complejos, y, por último, la informalidad diabólica o evasión estratégica
¿Qué hace el MICM? Implementa una estrategia multidimensional de formalización empresarial, basada en la simplificación regulatoria, la capacitación empresarial y la inclusión productiva, donde producir, crecer y formalizarse es una oportunidad real para miles de dominicanos.


