¿PODRÁ DONALD TRUMP GOBERNAR A VENEZUELA?
Por Melvin Matthews.
Tras el éxito alcanzado con la espectacular operación militar para apresar en Caracas al dictador Nicolás Maduro como fugitivo internacional, Donald Trump ha decidido que Estados Unidos administrará el gobierno venezolano hasta que se produzca una transición adecuada, y que tomará el control de las formidables reservas petroleras de la nación sudamericana.
Adelantó que el secretario de Defensa Peter Hegseth, junto al Secretario de Estado, Marco Rubio y funcionarios de seguridad, se encargarán de ejecutar la gobernanza de Venezuela, país objeto desde la madrugada del 3 de enero de un cambio histórico que la ha sumido en una situación de tensión extrema, luego de la captura y traslado a Nueva York del otrora poderoso déspota, quien fue capaz de robarle al opositor Raymundo
González Urrutia las elecciones del 2024.
Si bien creo que Maduro pasará el resto de su vida encarcelado en Estados Unidos, debido a una serie de ilícitos penales vinculados al narcotráfico y el terrorismo, no es menos cierto que una decisión imperial, como la anunciada por Trump, enfrenta más riesgos que seguridades, pues exacerbará la lucha contra Irán, Rusia y China por los recursos naturales venezolanos, someterá a prueba la reciedumbre del pueblo de mayoría opositora, y probará la capacidad de respuesta de la aún intacta estructura chavista para mantenerse en el poder sin Maduro.
Trump dijo que está dispuesto a gobernar junto a Delcy Rodríguez, designada presidenta, pero ella sostiene que Maduro es el único gobernante de Venezuela y pidió su inmediata liberación. No obstante, Marco Rubio informó acerca de positivas conversaciones telefónicas con la dirigente de profundo arraigo chavista y leal a Maduro, escogida tras bastidores como la eventual “gobernante títere” de Washington.
A contrapelo, una nota diplomática divulgada el 3 de enero por la embajada de Rusia en México, revela lo conversado vía telefónica entre el canciller Serguéi Lavrov y Rodríguez, donde destacase la firme solidaridad rusa con el pueblo venezolano frente a lo que llamó “agresión armada de Estados Unidos”, que Vladimir Putin continuará apoyando el rumbo del gobierno bolivariano, evitarán una mayor escalada del conflicto, buscarán soluciones mediante el diálogo y fortalecerán su asociación estratégica.
A mi juicio, Trump necesitará un “gobernante títere” para administrar a Venezuela, pero al descartar a la opositora Corina Machado, porque alegadamente “no tiene el apoyo ni el respeto para gobernar”, el mandatario prefiere una transición costosa y difícil con la maquinaria chavista, integrada además por Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, Vladimir Padrino, ministro de Defensa, Tarek William Saab y Elvis Amoroso.
A pesar de su condición de superpotencia –un estado con una posición predominante en el sistema internacional, con la habilidad y los medios para tener influencia en eventos y proyectos de poder a escala global-, será difícil para Trump administrar a Venezuela y hacerse de su riqueza petrolera sin causar serios estragos políticos y humanos.
Sobre el control de las reservas petroleras venezolanas que Trump promete ejercer, el mandatario anunció que reclutará a empresas estadounidenses dispuestas a invertir miles de millones de dólares en la reconstrucción de la devastada industria, sobre la cual el estado bolivariano ostenta las reservas globales más grandes del mundo, estimadas en 303,000 millones de barriles del crudo, según datos de la Oficina de Información Energética de Estados Unidos.
Al parecer, la insistencia de Trump en controlar el petróleo venezolano muestra su pretensión de devolverle a la industria petrolera estadounidense los cuantiosos capitales que perdieron cuando el líder izquierdista Hugo Chávez nacionalizó y expropió el vital recurso natural en el año 2006, expulsando del país la inversión de capital foráneo. La captura de Maduro abre el camino para el retorno de dichos capitales, especialmente a través de presionar la ejecución de acuerdos favorables a Washington con la presidenta Delcy Rodríguez y su grupo de gobierno.
En medios de la capital norteamericana se especula que el control de Trump sobre la dirigencia post Maduro, se fundamenta en tres elementos importantes: primero, mantener el bloqueo naval en el Mar Caribe frente a las costas venezolanas, que ha provocado hasta ahora la muerte de más de 100 personas durante operaciones militares contra lanchas supuestamente cargadas de narcóticos, que se dirigían hacia las costas de Norteamérica.
Segundo, mantener bloqueado la salida de buques cargados de petróleo destinados a naciones enemigas de Estados Unidos, Cuba, Irán, Rusia y China, entre otras, y, tercero un plan para llevar a cabo elecciones libres a corto plazo en Venezuela con la participación plena de la oposición al régimen chavista, descartando el cumplimiento del actual periodo de gobierno de Maduro hasta 2031 Esta última versión la impulsa el Secretario de Estado Marco Rubio.
Si Donald Trump lograra sus objetivos en Venezuela antes de las elecciones congresuales en Estados Unidos el próximo noviembre, no solo daría un fuerte golpe de efecto político interno, sino que estará reafirmando la condición de superpotencia de Estados Unidos, cuyo gobierno es capaz de llevarle un paso adelante al resto de la comunidad internacional.
