ABINADER, PARADIGMA CONTRA LA CORRUPCIÓN.
Por Melvin Matthews.
Tras proponer la aplicación de sanciones drásticas contra aquellos funcionarios que roban el erario para su enriquecimiento ilícito, especialmente los sustraídos del presupuesto de salud, el presidente Luis Abinader autorizó la entrega a la Procuraduría General de la República de un expediente oficial que recoge graves irregularidades detectadas en el Servicio Nacional de Salud (SENASA), surgidas del rumor público suspicaz y levantaron una polvareda de cuestionamientos a través de los medios de comunicación.
Al respecto, el mandatario había informado acerca de las presuntas irregularidades, que desde noviembre pasado su administración solicitó la indagatoria del caso denunciado tanto al Ministerio Público, como a la Cámara de Cuentas y a otras instituciones de la función administrativa del Estado.
Días antes de la remisión del caso SENASA a la procuradora Yeni Berenice, Abinader presentó a la nación seis ejes estratégicos de lucha contra la corrupción y procedió a la habilitación de un portal digital para acoger la delación ciudadana sobre la sospecha de probable corrupción de funcionarios.
En ese sentido, se anunció que la PGR y la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, trabajan en un plan denominado Estrategia Nacional de Integridad Pública (ENIP), que procurará profundizar la confianza de la ciudadanía, así como una cultura de probidad en el sector público.
Se destaca que, luego de la aprobación del nuevo Código Penal, la corrupción en el ejercicio público ha sido tipificada como un delito autónomo, la cual garantiza sancionar las inconductas que transgreden los bienes del Estado.
Avalan la consideración oficial el hecho de que el Código Penal 2025 contiene un extenso pliego de artículos, desde el 284 hasta el 355, que prevén las infracciones contra la administración pública, los abusos de autoridad dirigidos hacia la administración, las faltas al deber de probidad, que incluyen la concusión, el cohecho, tráfico de influencias, entre otras violaciones penales.
Creo que el envío del caso SENASA a la magistrada Berenice Reynoso y las iniciativas anticorrupción anunciadas, convierten al presidente Abinader en el paradigma histórico de la ética y la moralidad en el manejo de los recursos del Estado.
Paradigmático, porque se trata de un ejemplo de transparencia y probidad que sirve de norma para futuros gobernantes, que advierte a la burocracia estatal acerca del peligro que significa robarse los bienes del contribuyente y la propiedad pública, además de que se constituye en garante de buen gobierno y seguridad jurídica para el conjunto de la sociedad.
Sus acciones emprendidas en el apartado de la ética y la moralidad, desde que asumió el cargo hace cinco años, marcan una dramática diferencia con sus antecesores en el cargo: Danilo Medina, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y hasta Joaquín Balaguer, quienes poco o nada hicieron para desterrar la corrupción y la impunidad.
